Era un rico
avariento
Que vivió
con sus sobrinos
Y quedaba sin aliento
Por no
gastar ni en tocino.
En botica no
gastaba
Por ser
dinero tirado:
Con la manta
se arropaba
Y curábase el resfriado.
En el banco
se enteraron
Que tenia
muchas pesetas
Y pronto
lo camelaron
Para hacerse
una libreta
Y hasta de
viejo llegó
Procurando
una peseta
Y engordado
la libreta
Y con ella
se murió.
En el ataúd
le echaron
Esa famosa
libreta
para que el
viejo disfrute
en el cielo
las pesetas.
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